Cuánto cobrar por limpiar una casa en Estados Unidos
Por Josi L.Publicado el
La pregunta que te llega cada semana
“¿Y tú cuánto cobras?”
Te cae por Facebook, por Messenger, por mensaje. A veces la escribe alguien que de verdad necesita que le limpien su casa. Otras muchas veces la escribe un curioso que ni casa propia tiene, o alguien que hace lo mismo que tú y anda viendo el precio de tu zona.
Y tú contestas. Preguntas cuántos cuartos, cuántos baños, explicas lo que incluye. Se acaba ahí y no pasa nada más.
Eso es media hora de tu día. Y se repite.
De eso va esto: de ponerle un número a tu trabajo, escribirlo una sola vez y dejar de explicarlo uno por uno. Cuando lo tengas claro, lo dejas escrito en tu página y ahí se queda, mientras tú estás en una casa.
Las medias nacionales no son tu precio
Angi publica que una limpieza de casa sale entre 118 y 238 dólares por visita. Thumbtack, en su propia página de precios, dice entre 174 y 256.
Los dos números son ciertos. Ninguno de los dos es el tuyo.
Adentro de esas medias hay franquicias con oficina, con seguro grande, con empleadas a las que se les paga por hora y con carros rotulados. Todo eso lo termina pagando el cliente, y por eso el promedio sube. Cuando alguien te dice “cóbrate los 174 que salen en esa tabla”, ponlo primero al lado de $150, que es lo más alto que hay publicado aquí. Te está pidiendo que le pongas número a tu trabajo con un promedio en el que tú no apareces.
Al revés pasa igual de seguido, y ese lado duele más: te ves en el número de abajo y decides cobrar todavía menos, “para empezar”.
Y esas tablas tampoco cuentan lo que esas mismas plataformas te cobran a ti por cada contacto. Eso está contado aparte.
Lo que cobran las que ya lo pusieron por escrito
En este directorio hay hoy 27 páginas publicadas, repartidas en 18 estados. En 7 de ellas la dueña se sentó a escribir ella misma cuánto cobra, con su nombre arriba y sin pedirle permiso a nadie.
Algunos de esos precios, con los años que lleva cada una en el oficio:
| Dónde | Desde | Años en el oficio |
|---|---|---|
| Dallas, TX | $110 | 6 |
| Denver, CO | $110 | 3 |
| Prescott Valley, AZ | $120 | 7 |
| Houston, TX | $130 | 15 |
| Las Vegas, NV | $140 | 13 |
| Denver, CO | $150 | 3 |
Y los años pesan menos de lo que parece. Aquí hay dueñas que llevan de 3 a 25 años en el oficio, y el precio no va en fila detrás de la experiencia. Mira otra vez la columna de la derecha: la que lleva quince años cobra 130, y una de las que llevan tres cobra 150.
Por casa, no por hora
Lo normal en este oficio es cobrar por casa, y hay una razón buena detrás.
Cobrar por hora te castiga justo por ser buena. Míralo con dos personas: una termina la casa en tres horas porque lleva doce años y sabe por dónde entrarle; la otra tarda cinco porque va aprendiendo. Misma casa, mismo resultado, y la que sabe más se lleva menos dinero. Cada año de experiencia te baja el sueldo.
Por casa no pasa eso. Cobras el resultado, y si encuentras la manera de hacerlo mejor y más rápido, esa mejora es tuya y de nadie más.
Hay otro motivo, más práctico. Un número por la casa se entiende de una: la persona sabe lo que va a pagar. “Cuarenta la hora” no le dice nada hasta que pregunta cuántas horas, y ahí ya se puso a sacar cuentas.
Cómo cotizas una casa que no has visto
El precio final no se cierra a distancia. Se cierra cuando ves la casa, o cuando te manda fotos porque le queda lejos. Lo de antes es un estimado, y un estimado es un promedio.
Para dar ese estimado te alcanza con cinco cosas:
- Cuántos cuartos. Es el tamaño, y es lo primero que te van a decir sin que preguntes.
- Cuántos baños. Aquí está el tiempo de verdad. Un baño bien hecho se lleva lo mismo que dos recámaras.
- Cuándo fue la última limpieza a fondo. No es la misma casa la que se limpió hace tres semanas que la que lleva ocho meses cerrada. Pregúntalo siempre: es lo que más te salva de cotizar corto.
- Si hay mascotas. El pelo se mete en los muebles, en las esquinas, en la alfombra. No es queja, es media hora más de trabajo, y eso se cobra.
- Cuánto te vas a desplazar. Cuarenta minutos de ida son ochenta de ida y vuelta. Ese tiempo es de tu día aunque no estés limpiando nada.
Lo del desplazamiento no es un detalle chiquito: las dueñas de este directorio declaran 185 pueblos a los que van, aparte de las 25 ciudades donde tienen su base. Manejar es parte del oficio, y tiene que estar adentro del número.
Con esas cinco respuestas ya escribes tu estimado, y lo dices por lo que es:
Por lo que me cuentas, anda por 140. Cuando la vea te doy el precio cerrado.
Nadie se molesta por una frase así. Suena a alguien que sabe lo que hace.
La primera vez cuesta más, y se avisa antes
La primera limpieza carga con todo lo de atrás. Con lo que se juntó arriba de los gabinetes, con el horno que nadie ha tocado, con la mampara del baño. Ese trabajo no se parece al de la visita del mes siguiente, cuando ya entras a una casa que tú dejaste limpia.
Cobrar un extra la primera vez es normal en este oficio y no hay que pedir perdón por eso.
Ese extra se dice antes, en el mismo mensaje del estimado. Dicho antes es información. Dicho después, con la casa ya reluciendo, suena a otra cosa aunque sea exactamente el mismo número.
Escríbelo así: “Las limpiezas seguidas van desde 130. La primera vez sale más porque lleva más tiempo; esa te la dejo en 150 y de ahí en adelante quedamos en 130.”
Con el precio escrito, la conversación empieza en otro lado
Volvamos a la del principio. “¿Y tú cuánto cobras?”
Cuando tu precio está en tu página, quien te escribe ya lo leyó. Ya sabe que empiezas en 130 y aun así te escribió. Esa conversación arranca en otro lugar: no en cuánto cuesta, sino en qué día puedes ir.
Y hay un lado que casi nadie mira: el que se iba a espantar con el número se espanta antes de escribirte, y eso no te cuesta ni un minuto.
Fíjate en lo que hacen los sitios grandes. Medias del país, medias por ciudad, tablas larguísimas que alguien se tomó el trabajo de armar. Todo eso son promedios, y detrás de un promedio no hay nadie. Lo que se pregunta de entrada es otra cosa: cuánto cobra la persona que va a ir a la casa.
“Es que no quiero que se sepa lo que cobro”
Aquí se planta mucha gente, y con razones que se entienden bien.
La más común es que lo vea quien se dedica a lo mismo. Pasa, es cierto. Pero lo que se cobra en tu zona ya anda publicado en forma de promedio, y tu número no le enseña nada nuevo a nadie.
Vuelve un segundo a la tabla de arriba: Denver sale dos veces. La misma ciudad, cuarenta dólares de diferencia entre una y otra. Ninguna de las dos se equivocó, y ninguna se quedó sin escribir su número por miedo a que lo viera la otra.
Otras se frenan por miedo a quedarse cortas con una casa grande. Para eso existe la palabra “desde”. Poner “desde 120” no te amarra a 120; te amarra a no cobrar menos, que es una cosa muy distinta y es la que te conviene.
Y está el que anda buscando lo más barato, que es al que más miedo se le tiene. Ese te iba a escribir de todos modos, te iba a hacer explicárselo todo y se iba a ir igual, solo que después de gastarte el rato.
¿Que aun así hoy no te animas? Ponlo en rango. “Entre 120 y 150, según la casa” también es un precio, y dice muchísimo más que no decir nada.
Lo que puedes hacer hoy en diez minutos
Agarra las últimas tres casas que limpiaste. Apunta lo que cobraste en cada una, cuántos baños tenía, y cuánto tiempo te llevó de verdad, con el manejo incluido.
La más barata de esas tres, si te dejó contenta, es tu “desde”.
Ya está. No hace falta un estudio ni una calculadora. Escribes el número, lo miras un día, y lo ajustas cuando tengas motivo.
Después ponlo en tu página, que es donde se queda escrito. Lo escribes en español, le das al botón y sale en inglés, que es el idioma en el que busca quien va a contratar. Tu precio, escrito en tu página, con tu nombre arriba. Y la próxima vez que alguien quiera saber cuánto cobras, lo lee ahí, sin preguntártelo.
Si antes de publicar te quedan dudas de qué se ve y qué no se ve, aquí están las que más preguntan.