Para negocios de limpieza
Preguntas de tu negocio
Lo que más se pregunta antes de rellenar tu página.
El dinero
¿Cuánto cuesta?
30 dólares al mes, y nada más: no hay cuota de alta ni cargo por darte de baja. Rellenar tu página entera y verla no cuesta nada — los 30 al mes empiezan el día que tú decides publicarla. Y ese precio se te respeta mientras sigas siendo miembro, aunque más adelante suba para quien entre después.
¿Cómo pago, y es seguro?
Con tarjeta, de débito o de crédito, en la propia página de Stripe: tu tarjeta nunca pasa por aquí ni la vemos. No hay forma de pagar en efectivo ni por Zelle. Y sin permanencia: cancelas el mes que quieras, tú misma, desde la página donde está tu tarjeta, sin pedirle permiso a nadie.
¿Y si un mes no puedo pagar? ¿Puedo parar sin perder mi página?
Sí, y para eso está el botón de pausar. Tu página se queda puesta con tus fotos, tus precios y tu horario, y se esconde todo lo que sirve para escribirte: tu teléfono, tu WhatsApp, tu correo, tu web y tus redes. Nadie te escribe hasta que vuelvas. Del cobro no te tienes que ocupar tú: en cuanto pausas le pedimos a Stripe que lo pare, y el mes que ya pagaste se te queda. Vuelves con otro botón el día que quieras, y es mejor que darte de baja porque así no pierdes el sitio que tu página se ganó en Google.
¿Qué pasa si se me cae un pago?
Nada, mientras dure el mes que ya pagaste. La tarjeta se vuelve a intentar sola durante casi dos semanas y te llega un correo con cómo cambiarla. Si se acaba el mes y el pago sigue sin entrar, tu página se queda en internet con todo lo tuyo y solo se esconde cómo contactarte. En cuanto el pago entra, vuelve a verse sola y tú no tienes que hacer nada. No se borra nada nunca, tu dirección web incluida.
Si me doy de baja, ¿pierdo todo lo que escribí?
No se borra nada: tus fotos, tus precios, tus horarios y tu dirección web se quedan guardados, y si vuelves, vuelves al mismo sitio. Tu página sí sale de internet. Y del cobro no te tienes que ocupar tú: en cuanto te das de baja le pedimos a Stripe que lo pare. Cuando vuelvas, Google tarda semanas en ponerte donde estabas, así que si lo que necesitas es descansar, pausa mejor.
Empezar
¿Cuánto tardo en llenar mi página?
Cuenta con media hora, una sola vez. Y hazlo sentada, con calma. Llenarla a ratos entre una casa y otra es como acabas poniendo un precio que no es el tuyo, o dejando en blanco justo lo que te iban a preguntar. No hay botón de guardar — se guarda solo mientras escribes, así que puedes salir y volver las veces que quieras.
¿Lo puedo hacer desde el teléfono?
Sí, y está pensado así desde el principio. Todo funciona en el teléfono, incluidas las fotos y el video: los subes desde tu galería, sin pasarlos a una computadora ni pedirle el favor a nadie.
¿Puedo dejarlo en la pantalla de mi teléfono, como una aplicación?
Sí, y no hace falta bajar nada de ninguna tienda. Abre tu página en el teléfono. Si es iPhone, dale al botón de compartir y luego a «Añadir a pantalla de inicio». Si es Android, al menú de los tres puntos y a «Añadir a la pantalla principal». Te queda su icono junto a los demás, y al tocarlo se abre a pantalla completa, sin barra de direcciones y sin escribir nada.
¿Y si la dejo a medias?
No se pierde nada: tu página te espera como la dejaste, y al entrar te dice qué falta. Eso sí: a medias todavía no está en internet. El paso que la pone donde la gente busca es publicarla, y ese lo das tú.
¿Qué necesito tener a mano antes de empezar?
Cinco cosas, y te las sabes de memoria: tu precio, tus días y tus horas, los pueblos a los que vas, cómo te pagan —efectivo, Zelle, tarjeta— y unas fotos de trabajos que te quedaron bien. Con eso llenas casi toda tu página de un tirón.
Tu página
¿Qué pasa el día que publico mi página?
Se construye sola y en unos minutos está en internet con su propia dirección. Esa dirección es tuya y no cambia nunca, ni aunque cambies el nombre de tu negocio. Te llega un correo con ella para que se la mandes por WhatsApp a las clientas que ya tienes. Desde ese día sales también en la página de tu ciudad, en las de los pueblos a los que manejas y en la de cada servicio que ofreces. Y tu código QR para imprimir lo descargas desde tu panel.
¿Puedo editar mi página después de publicarla?
Sí, cuantas veces quieras. Activar tu membresía no es la última palabra: vuelves a tu panel y cambias lo que sea, el día que sea, pagando siempre la misma cuota. Cambia el precio en temporada alta, sube la foto de ayer, añade un pueblo nuevo cuando empieces a ir. Cada cosa que añades le da a Google una razón más para enseñarte.
¿Cómo me contactan mis clientes?
Te escriben directamente a ti. Tu página lleva un botón que te manda un mensaje ya empezado, y también WhatsApp y correo si los pones. Ese mensaje te llega a ti, no a nosotros: nadie se mete en medio y de lo que te paguen no nos quedamos ni un dólar. Lo lees cuando salgas de la casa, con calma.
¿Qué se ve cuando mando mi enlace por WhatsApp?
Una tarjeta, no un enlace pelado: sale tu ciudad, el nombre de tu compañía y tu precio, si lo pusiste. Lo mismo si lo pegas en Facebook o en un mensaje. No tienes que hacer nada para que salga así, y el día que cambies tu precio la tarjeta cambia sola.
¿Cómo sé si mi página me está sirviendo?
En tu panel, en «Mis resultados», ves cuánta gente abrió tu página y cuántas personas te escribieron en los últimos treinta días, y por qué botón lo hicieron. Es un recuento y nada más: no vemos quién es ni lo que te escribe. Eso pasa en tu WhatsApp o en tu correo, y no pasa por aquí.
¿Cuánto tarda en salir en Google?
Tu página está en internet a los pocos minutos de publicarla, y eso lo controlamos nosotros. Que Google se fíe de ella lleva su tiempo, y eso no lo controla nadie — ni nosotros ni ninguna plataforma que te diga lo contrario. Lo que sí está en tu mano es darle de comer: una página con fotos, precio, horario, tus pueblos y tus palabras se entiende antes que una a medias.
¿Tengo que escribir en inglés?
Escribe en español. El panel tiene un botón que pasa a inglés lo que escribiste, y tu página sale en inglés, que es donde busca tu cliente. Lo lees antes de publicar y lo corriges si algo no te suena.
¿Puedo elegir en qué pueblos salgo?
Sí, y es de lo que más rinde de toda tu página. Pones los pueblos a los que de verdad te desplazas, y tu página aparece en cada uno de ellos, no solo en la ciudad donde vives. Alguien que busca desde el pueblo de al lado te encuentra igual.
¿Qué precio pongo, y me conviene que se vea?
Pon lo mínimo que cobras por una visita normal, no lo que te gustaría cobrar. En este directorio las que ya publicaron el suyo van de 110 a 150 dólares por visita. Y sí te conviene que se vea: quien te escribe ya sabe cuánto cuesta, así que te ahorras la mitad de los mensajes y no negocias con quien nunca te iba a pagar eso. Si prefieres dejarlo vacío, tu página sale igual.
¿Sale mi dirección de casa?
No. Tu ciudad sale, y los pueblos a los que vas también, porque es justo lo que alguien necesita para saber si le llegas. Tu número de casa o de apartamento no se publica en ninguna parte.
Tus fotos y tu video
¿Cuántas fotos puedo subir, y de qué?
Hasta 12, y vale cualquier foto de tu teléfono tal como la tengas. Lo que más funciona es el antes y el después: es lo único que enseña de verdad cómo trabajas. Eliges una de portada, que es la que sale junto a tu nombre en la lista.
¿Y si quito una foto sin querer?
La recuperas. Lo que quitas se va a una papelera y se queda ahí 30 días, así que tienes un mes entero para devolverla desde tu panel con un toque. Pasado ese tiempo sí se borra de verdad.
¿Qué grabo en el video?
Tu trabajo, y nada más. No hace falta que hables ni que salgas tú: una cocina quedando limpia, un piso brillando, la casa terminada. Hasta 45 segundos en total, y los repartes como quieras — uno de 45, dos de 20 o tres de 15. Grabado con el teléfono, como lo tengas.
Tus reseñas
¿Cómo consigo reseñas?
Al terminar una casa, mandas un enlace desde tu panel en un toque. Tu clienta lo abre, contesta tres preguntas de sí o no y escribe lo que quiera — no necesita cuenta ni registrarse en nada, y por eso contesta. Ese enlace sirve una sola vez, y se genera igual para todas: no se puede pedir solo a las contentas.
¿Se puede quitar una reseña mala?
Lo que escribió tu clienta se queda como lo escribió, y eso es justo lo que hace que valga algo delante de quien la lee. Lo que sí puedes es contestarle debajo, y esa respuesta la ve todo el que entre — una respuesta tranquila a una queja convence más que la queja. Solo se retira lo que insulta, lo que enseña datos de una persona, o lo que no habla del trabajo. Nunca por ser mala.
Tú
¿Necesito hablar inglés para usar la plataforma?
No. Escribe como te salga natural, en español. En cada caja donde cuentas algo con tus palabras hay un botón que dice «Pásalo a inglés por mí»: lo tocas y el inglés aparece al lado, listo. Tú no escribes ni una palabra en inglés. Acuérdate de tocarlo antes de publicar, porque lo que sale en tu página es la caja en inglés. Lo demás — tus servicios, tu precio, tu horario — ya sale en inglés solo.
¿Necesito seguro, licencia o algún papel para aparecer?
No. No pedimos ningún requisito: ni seguro, ni licencia, ni años en el oficio. Si escribes el nombre exacto con el que tu negocio está inscrito, y tenemos el registro público de tu estado, tu página enlaza a él. Así el cliente lo comprueba él mismo, sin pedirte nada. Todavía no tenemos el de todos los estados; si falta el tuyo, tu página sale igual, sin ese enlace y sin ningún aviso.
¿Me avisan por correo cuando pasa algo con mi pago o con mi página?
Sí, al correo con el que entras a tu panel. Te escribimos cuando entra tu primer pago, cuando un cobro no pasa, cuando tu tarjeta está por vencerse, cuando pausas o cancelas, cuando tu página se publica y cuando una clienta escribe sobre tu trabajo. El recibo de cada mes te lo manda Stripe, que es quien cobra. Y nunca te vamos a pedir el número de tu tarjeta por correo ni por mensaje: si te llega algo así, no es nuestro.
¿Puede llenarla otra persona por mí?
Sí, y pasa mucho: un hijo, una sobrina, alguien de confianza que escribe más rápido. La cuenta es tuya y el correo es el tuyo; quien te ayuda entra contigo y va escribiendo. Lo único que conviene decidir tú son el precio y los pueblos a los que vas, porque son tuyos y nadie los sabe mejor.
Aquí estamos. No dejes tu página a medias por una duda.
Escríbenos por correo¿Ya sin dudas?
Gratis hasta que decidas publicarla. Sin tarjeta y sin permanencia.