Cómo pedir una reseña sin que suene a que pides un favor
Por Josi L.Publicado el
Lo que se queda en la puerta
Terminas, recoges, y la señora te dice desde el pasillo que hacía años que no veía su cocina así.
Se lo está diciendo a la única persona del mundo que ya lo sabía: a ti.
Eso pasa todas las semanas y no queda escrito en ningún lado. Mira estos dos números, que casi nadie se para a ver:
No es un reproche a nadie: Google hace una cosa y tu página hace otra, y eso está contado aparte. Lo que pasa es que en este oficio el boca a boca casi nunca llega a estar escrito. Por eso hay que ir a buscarlo el mismo día.
Aquí una reseña no es una estrella
Esto no funciona como los otros sitios, y te conviene saberlo antes de mandar el primer enlace. Todo sale de tu página, así que la página tiene que estar en pie primero: así se monta la tuya, y se rellena entera antes de pagar nada.
Nadie puntúa del uno al cinco. Tu clienta contesta tres preguntas de sí o no. Ya está. En tu panel las vas a ver escritas así, y cada una está resolviendo algo distinto:
| Ella marca | Y quien lo lee entiende |
|---|---|
| Te volvería a contratar | Que no fue una vez y hasta ahí |
| Llegaste a la hora | Que puede armar su día contigo dentro |
| Quedó como esperaba | Que el trabajo fue el que dijiste |
Debajo hay una caja opcional, por si quiere añadir algo con sus palabras. Le pedimos su nombre de pila y, si quiere darla, su ciudad. Nada más. Ni su apellido, ni su teléfono, ni su correo.
Después, arriba en tu página, sale el recuento de la primera, en inglés, porque quien lo lee busca en inglés: cuántas de las que contestaron te volverían a contratar, sobre el total. Catorce de quince, por poner un número. Y abajo, en el bloque de reseñas, salen los tres, uno por pregunta.
Ahí está la gracia del asunto. No hay una nota que se te hunda con una sola respuesta regular, ni una media que se mueva sola. Hay una cuenta. Catorce de quince aguanta un no; un 5.0 no aguanta ninguno.
Y cada frase sale con sus tres respuestas, también los noes. Suena raro, pero es a tu favor: quien la lee sabe si esa frase tan bonita la escribió una de las catorce o la escribió la que dijo que no. Sin eso, lo bueno no valdría nada.
Quien te la escribe no se mete en nada
Esta es la parte que te va a quitar el miedo a pedirla.
Tu clienta no crea ninguna cuenta. No se registra, no acepta nada, no le pedimos contraseña y no tiene que volver nunca. Abre el enlace, toca tres veces, escribe su nombre y se acabó. Un minuto.
El enlace se lo mandas desde tu panel, por WhatsApp o por mensaje, y sirve una sola vez: cuando ella contesta, ese enlace ya no vale para nadie más. Puedes tener hasta 20 sin contestar a la vez, para que nadie ande soltando cien enlaces en un grupo de Facebook.
Y hay una cosa que decimos en tu página, a la vista de todo el mundo: nosotros no comprobamos que esa persona te haya contratado. Lo único que sabemos es que tú le mandaste el enlace. Preferimos decirlo así, feo y claro, antes que colgar un sello de “verificado” que no podemos sostener.
El mismo día, mientras la casa todavía huele a limpio
Este es el consejo entero, y no hay más truco.
Se pide el mismo día que terminas. Esa tarde, no el jueves que viene. Al día siguiente tu clienta ya está en otra cosa, la cocina ya se volvió a usar, y el favor pasa de ser un momento bonito a ser una interrupción.
Ahora, el cómo, que es donde casi todo el mundo se equivoca:
- Corto. Cuatro renglones como mucho. Si tienes que explicar qué es una reseña, ya perdiste.
- Sin pedir perdón. Nada de “disculpa la molestia”, nada de “sé que estás ocupada”. Tú acabas de dejarle la casa impecable. No estás molestando: estás cerrando el trabajo.
- Sin porfas. Ni “ay ayúdame”, ni “es que lo necesito”. Eso te pone un escalón más abajo del que te toca, y ella lo nota.
- Y sin decirle qué poner. En el segundo en que escribes “ponme algo bonito”, eso deja de ser una reseña. Además se lee: una reseña dictada suena a dictada, y quien las lee lleva años leyéndolas.
Tres mensajes listos para copiar
En tu panel ya viene uno escrito, con tu nombre y tu enlace puestos. Cámbiale las palabras si quieres, pero el enlace déjalo. Hay un botón para mandarlo en inglés, que es lo normal cuando la clienta no habla el tuyo. Aquí van tres, con su versión en inglés debajo.
1. El corto, para cualquiera.
Hola, soy [tu negocio]. ¿Me haces un favor de un minuto? Cuenta qué tal quedó la limpieza: son tres preguntas y ya. [enlace]
Hi, this is [your business]. Could you do me a one-minute favor? Tell people how the cleaning went — it is three questions, that is all. [link]
2. Para la que ya te dijo en la puerta que quedó bonito.
Me alegró mucho lo que me dijo hoy. ¿Lo pone aquí? Son tres preguntas de sí o no y le toma un minuto. [enlace]
What you said today really made my day. Would you put it here? Three yes-or-no questions, about a minute. [link]
3. Para la clienta de siempre, la que ya llevas meses.
Estoy poniendo en orden mi página y me falta lo suyo. Usted me conoce el trabajo mejor que nadie: son tres preguntas. [enlace]
I am putting my page together and yours is the one missing. You know my work better than anyone — three questions. [link]
Fíjate en lo que no dice ninguno: no dice “bueno”, no dice “cinco estrellas”, no dice “por favor”. Dice cuánto tarda y ya.
Lo que no se hace nunca
Cuatro, y las cuatro se cargan de un golpe todo lo que estás construyendo.
- No se paga una reseña. Ni en efectivo, ni en dulces, ni en “la próxima te la dejo más barata”.
- No se regala un descuento a cambio. Es lo mismo con otro nombre.
- No la escribes tú. Ni desde el teléfono de tu clienta “para ayudarle”, que es como suele empezar.
- No se la pides a tu prima, ni a tu comadre, ni a la vecina a la que nunca le limpiaste nada.
Y una más, del propio sistema: cuando mandas un enlace ya no lo puedes anular. Es a propósito. Si pudieras retirarlo justo cuando hueles que la reseña iba a salir regular, estarías eligiendo a quién se lo pides. Eso, en la ley de reseñas de Estados Unidos, se llama filtrar. Si te preocupa cómo te aplica a ti algo de esto, esa pregunta es para alguien con licencia, no para nosotros.
Y si te sale una mala
Te va a salir una. A todo el mundo le sale. Y esto se lee hoy, no el día que pase:
Lo que sí retiramos, siempre con el motivo escrito donde tú lo puedas leer: lo que insulta a alguien, lo que publica datos privados de otra persona, y lo que no habla del trabajo. Para eso está el botón de avisar, en tu panel.
Lo demás se contesta.
Y te digo una cosa que casi nadie aprovecha: tu respuesta sale publicada debajo de la reseña, en tu página, y se queda ahí. Quien pase por ahí dentro de seis meses no está juzgando el día que te atrasaste. Está mirando cómo eres tú cuando algo sale mal.
Así se responde:
Gracias por decirlo. Llegué tarde ese día y no le avisé, y eso estuvo mal de mi parte. Ahora mando mensaje en cuanto sé que me atraso. Cuando quiera, vuelvo y le hago el baño sin cobrárselo.
Tres cosas, en ese orden: le das la razón en lo concreto, dices qué cambiaste, y ofreces algo. Sin discutir, sin explicar el tráfico, sin “es que”.
Escríbela en español: hay un botón que te la pasa a inglés y te la deja leer antes de publicarla. Si un día quieres cambiarla, se cambia desde tu panel. Si la borras, se borra tu respuesta: la reseña se queda donde estaba.
Lo que pasa después
Lo que contesta tu clienta se guarda al instante y tarda un par de minutos en salir en tu página. No se ha perdido nada: se está volviendo a armar.
Todas juntas te las descargas en PDF desde el mismo sitio: se abre la ventana de imprimir de tu teléfono, eliges “Guardar como PDF”, y las tienes tuyas para siempre.
Empieza por una. La de esta tarde, la casa que acabas de dejar oliendo a limpio. Si todavía no tienes cuenta, se crea aquí en un minuto y en el panel te espera el botón.